miércoles, 18 de diciembre de 2013

El exido o ejido

Los ejidos, que actualmente aún existen en pueblos y ciudades, fueron hasta tiempos recientes lugares de encuentro de pastores y descansadero de ganados trashumantes. En los tiempos modernos  con la estabulación  del ganado, la trashumancia decae y como consecuencia los ejidos pierden su función y desaparecen. Posteriormente al construirlos,  se transforman en un barrio más  a las afueras de las  ciudadades.
 Al ejido de Sedella llegaban dos vías pecuarias, también llamadas cañadas de las cabras. Una de ellas venía de Canillas de Aceituno y la otra, de las sierra Tejeda procedente de Alhama. Ambas tenían su lugar de encuentro en el "exido" o ejido. El ancho de estas cañadas era de una soga toledana. Esta medida de longitud utilizada durante la Edad Moderna equivale a ocho metros lineales. Por ellas se trasladaban los rebaños de unos lugares a otros.
Los ganados que a través de estas cañadas llegaban a Sedella tenían un espacio en donde descansar y pacer, éste era el ejido. Se encontraba éste  situado al sur del la villa, hacía Vélez,  era de propiedad comunal y llegó a tener, según se desprende de la lectura del catastro que de Sedella hace el Marqués de la Ensenada en el año de 1752, una extensión de más de cuarenta  obradas de ara de menchones y secanos. 
Cuando se encontraba en funcionamiento la tenería de Sedella, la llegada de animales especialmente cabras al ejido,  eran frecuentes. Mientras descansaban de su largo viaje y pacían, sus dueños  ajustaban el precio de sus pieles que sería la materia prima de aquellas tenerías. Si el trato no llegaba a feliz término, los rebaños podían seguir pastando en la Sierra Tejeda en donde había ochocientas fanegas de tierras comunales a su disposición.
Las vías pecuaria que desde el ejido partían hacia la sierra y hacia Canillas de Aceituno,en las proximidades del pueblo, discurrían por las afueras de la Villa y ésta se comunicaba con su ejido mediante puertas que se cerraban en momentos de epidemias, pandemias o ante cualquier otro peligro. Como  manifiestan los documentos de la época, el pueblo en si mismo era una fortaleza  en la que, se integraba el castillo y cuando éste ya muy arruinado y abandonado por su alcaide, Melchor Pérez , pierde su valor defensivo durante el s.XVI, será la iglesia junto al cementerio anexo, el nuevo fuerte de Sedella. Es muy probable que al  final del estrecho callejón que conduce de la Plaza al Ejido por la derecha, hubiese un postigo de entrada a la Villa desde el Ejido. De la misma manera, otra puerta, se abría en Ermita hacia los caminos que desde aquí partían hacia Vélez, Salares y Rubite, según consta en los los libros de Apeo de la Villa. En este tiempo de 1572 aún no se había edificado la ermita y en su lugar había una era. En el Cercado, un tapial o cerca cerraba el espacio habitado al campo. Por estas puertas y por la puerta del Mesón que se abre al camino de Canillas de Aceituno, la villa-fortaleza se comunicaba con el exterior y así, campesinos que regresan de sus campos al atardecer, arrieros, traficantes, ganaderos, vagabundos...entrarían a la ciudad una vez pasando  el fielato, si encontraban su puertas abiertas.
   Todas las ciudades y villas islámicas tenían en las cercanías a la puerta de entrada el baño público. Era éste un lugar no sólo destinado a la higiene personal sino también un espacio de ocio, mercadeo y alterne. Para un musulmán es preceptivo asearse antes de orar en la mezquita y por esta razón, baños públicos y mezquita se encontraban próximos. Rastreando en Sedella estos equipamientos de las ciudades y Villas árabes, encontramos en el Cercado un  modesto edificio que reune todas las características de ser uno de estos baños. 
     Consta este edificio de una planta baja  que en si misma es una alberca rectangular de 5 x 10  metros. Sobre la mitad de la superficie de la misma se construye una planta diáfana en forma de L que deja al descubierto parte de la piscina. Hacia esta parte descubierta, esta habitación superior se abre  mediante  cinco arcos de medio punto en ladrillo visto que a su vez,  se apoyan sobre otros que los sostienen y que se cimientan en al suelo de la piscina. Queda de ésta forma toda la alberca comunicada por la ojos de los arcos inferiores. El suelo de la alberca está cubierto por losetas mazaríes y unas escaleras situada en una  de las esquinas de la piscina, nos facilita el acceso a la misma. Es todo el conjunto un bonito espacio en donde tomar un té o jugar una partida de ajedrez si no fuese porque actualmente se encuentra en ruina y a la espera de restauración.
En cuanto a la mezquita, ésta probablemente estaba situada en el Arroyo. Cuando llagan los cristianos la transforman en iglesia, como era preceptivo en los nuevas villas conquistadas. Por poco tiempos sería la iglesia vieja en tanto que, se va construyendo una nueva, en la Plaza. Junto a la mezquita o iglesia vieja se encuentran las casas señoriales de la Villa. Todas ellas tienen sus huertos anexo y su caballerizas en los bajos. Una de estas casas es la del beneficiado o cura Diego de Baéna, uno de los tres curas que tenía Sedella en el año de 1572. La iglesia vieja o antigua mezquita, cuando deja de tener función religiosa, se transforma en una de estas grandes casas que se asientan en torno al Arroyo.
                                                             
 Manuel Castro y Gálvez