viernes, 19 de diciembre de 2014

Cosas del pasado: Gerald Brenan
    
     Corría el año 1921, cuando un joven hispanista inglés, que acababa de participar en la Primera Guerra Mundial, después de pasar por Ventas de Huelma en la provincia de Granada, cruza los Picaricos camino de Sedella y llega a la dicha villa hacia la media noche. Busca posada donde tomar descanso después de su larga caminata a pie. Trae referencias de que en Sedella había una pensión bastante acomodada en donde, podría hacer un alto en el camino para recuperar fuerzas. Cuando llega, se encuentra con que ésta había cerrado sus puertas unos meses antes y tiene que alojarse en otra nueva que hacía poco tiempo, prestaba este servicio. 
     Cuenta el célebre hispanista que golpeó en la puerta ya avanzada la noche y le abrió una mujer vestida de negro y no de muy buen humor. Antes de irse a dormir la mujer le sirvió como cena dos huevos fritos en aceite rancio y después a descansar. Aquella noche no pegó ojo: se lo comieron las chinches y, por poco si a hombros lo sacan a la puerta. 
     Gerald Brenan, que es el hispanista protagonista de esta pequeña historia, ingles de nacimiento, buscaba un rincón bucólico y sosegado en donde, apartado del mundo, poder concentrarse en escribir sus historias, memorias y leyendas. Sedella podía haber sido el lugar en el que se podía haber establecido pero a D. Gerardo no le sedujo el paisaje del que dijo que, tenía poca vegetación y que sólo estaba poblado de higueras y almendros. No menciona a los olivos, lo que nos hace pensar que había pocos en este tiempo.  Así pues y por esta causa, el célebre escritor siguió su camino hacia el Este y se estableció en Yegen, un pueblecito de la Alpujarra granadina que lo acogió con cariño y en donde vivió durante seis años. Con posterioridad se instaló en Alhaurín en donde hemos tenido tiempo y ocasión de habernos entrevistado con D. Gerardo, como le llamaban los yegenses; pero esto no sucedio. Nos podría haber informado tal vez de, en dónde se encontraba la posada. Nos hubiese manifestado la impresión que le causó su visita a Sedella y asimismo nos hubiese hecho una crónica  sobre  la vida y sociedad de la Villa en los felices años veinte. No pudo ser, a nadie se le ocurrió visitarlo para hacerle una entrevista en su casa de Alhaurín y, como dice el refrán,  -a la fortuna la pintan calva- la diosa Fortuna pasa por delante de nosotros y si en ese momento no la agarras, una vez que pasa, ya no se le puede atrapar porque no tiene pelos por donde cogerla. Y Sedella perdió de esta forma una página de su reciente  pasado.
   Gerald Brenan muere en el año 1987 en Alhaurín el Grande a sus noventa y dos años.Sus restos, después de incinerados, se encuentran en el cementerio Inglés de Málaga. Con él, también muere un trocito de nuestra historia.