jueves, 26 de noviembre de 2015

EL CASTILLO DE SEDELLA

       EL CASTILLO DE SEDELLA


 Fue para mi una agradable sorpresa, cuando buscando y ojeando en uno de los cuatro tomos del Apeo  de Sedella, encontré el documento en el que  los funcionarios y escribanos de su Magestad Felipe II daban fe por escrito de la existencia de un castillo arruinado en la villa de Sedella. Este es el documento en cuestión, escrito en letra procesal, de la que Cervantes decía que ni el mismísimo demonio la entendía.  Ha sido también para mi un placentero trabajo el transcribirlo y ofrecérselo a los amantes de la historia y seguidores y amigos de este blog. 





                                               
                                 Libro de apeo y repartimiento.  Tomo II. Pg.74.    Año de 1572

Trascripcíón.

   El castillo 
de Sedella 


      En la villa de Sedella jurisdicción de la ciudad / de Málaga a veintidos días del mes de enero / de dicho año de mil quinientos setenta y dos años / el dicho señor juez y en presencia de mi el dicho escribano / los dichos Miguel Gato y Baltasar de Valdeiglesias / y Tomás de Montoya reconocedores susodichos / so cargo del dicho juramento que tienen hecho  declara / ron que encima de esta villa está / un castillo muy arruinado que era antiguo de / tiempos de moriscos el cual está a un tiro de / piedra desta dicha villa y el cual castillo tiene / su alcayde que está y reside en la ciudad de Granada / ques veinticuatro de la dicha ciudad que se llama / Melchor Pérez puesto por su Magestad que tira de / salario y renta por la dicha alcaydía / ochenta mil maravedíes el cual está en la jurisdicción / de Vélez y lo dichos reconocedores declararon / que se revisare el título y maravedíes quel dicho / alcayde de su magestad tiene y que esto que han declarado / es la verdad por el juramento que tienen hecho y el dicho / Miguel Gato lo firmó...y

  El bachiller

   Peláez      Miguel Gato        Andrés Ronquillo


RESTOS ARQUEOLÓGICOS DE LA TORRE DEL HOMENAJE





domingo, 18 de octubre de 2015

EN LA SIERRA TEJEDA Y FRENTE AL MAR.

Tras 523 años guardado y olvidado en el Archivo General de Simancas, este documento histórico sobre la Villa de Sedella, ve por primera vez la luz y reaparece, en su texto original y  transcrito por mi. El documento estará guardado en mi blog en  donde iré perfeccionando algunos detalles de la transcripción. En él permanecerá  al servicio de eruditos, investigadores y amantes de la historia.
   
     Carta de los RR. Católicos a D. Juan de Hinestrosa.    
    Para que entregue la fortaleza de Sedella al Alcaide de los Donceles, D. Diego Fernández de Córdoba.
                                                                         Agosto de 1492.

Yo Don Fernando y Doña Isabel por la gracia de / Dios rey y reina de Castilla, de León, de Aragón, etc. / a vos Juan de Hinestrosa nuestro alcaide de la forta /leza de Sedella, salud y gracia .. Sepades que nos / huvimos fecho y fecimos merced desta dicha villa / y fortaleza a d. Diego Fernández de Córdoba, alcayde / de los Donceles y nuestra merced y voluntad es que  le / sea entregada dicha fortaleza que vos habe /deis y por ende, nos vos mandamos, que luego que esta nuestra / carta vos fuese notificada, sin otra  escusa, ni/ dilación  alguna y sin sobrello vos mostraran / otra ni cosa alguna ni esperen otra nuestra carta, ni mandamiento / ni Segunda ... y entregades y o fagais / entregar esta dicha fortaleza de Sedella que/ vos abedes al dicho Alcaiyde de los Donceles y le / apoderades a él o a quien su poder nombre en lo / alto y bajo dellas a toda su voluntad y por vos fa / ciendolo y cumpliendolo así nos por la presente / vos alzamos y quitamos cualquier cumplido homenaje / seguridad que por la dicha fortaleza hayáis o tenga / is fecho a nos o a otro en nuestro nombre y vos damos / por libre en cuanto dello, a vos y a vuestros descendientes / por ahora y para siempre jamás lo cual vos man / damos que hagáis y cumplades luego sin embargo que en la entrega de ello no intervengan poder cocido de Nuestra Cámara ni las Otras solemnidades que en tal caso disponen las leyes de nuestros reinos / 
... Alguna Manera / nuestra merced  y desas otras penas en que caen e in / curren los que tienen fortaleza por su rey y / y reina o señores naturales y no las dan o / entregan nada que por su parte le sea demandadas / y de como esta nuestra carta vos fuese notificada / y la cumplierades mandamos a cualesquier escrivano público / que para esto fuera llamado que dende  / que vos la mostrare testimonio signa / do con su signo por que nos sepamos / cómo se cumple nuestro mandato dada / en la ciudad de Zaragoza a veinte / dias del mes de agosto año del nacimiento de / nuestro señor Jesucristo de mil y quinientos / noventa y dos años yo el Rey yo la  / Reina yo Fernando Alvarez de Toledo secretario del Rey y de la Reina  nuestros señores la fice escri / vir por su mandato. 

                                                                                  Transcripción de Manuel Castro 

Nota. Puede parecer que son faltas de ortografía aquellas palabras que se apartan de lo que actualmente conocemos como escrito correcto. En la trascripción que  hago del texto de 1592 son muchas las palabras en las que respeto las formas en que fueron escritas para mantener de alguna forma la antigüedad del documento.

domingo, 12 de julio de 2015

Oda a Sedella en el dia dela trilla

ODA A SEDELLA EN LA FIESTA DE LA TRILLA.

   En la falda de la sierra Tejeda, entre el mar y la montaña y no muy lejos de la costa, se encuentra la villa de Sedella. Pueblo blanco y luminoso por la cal   espesa que cubre las paredes de sus casas. A sus espaldas, elevadas montañas escarpadas, orgullosas ascienden, y  allá en sus cumbres, se juntan  con el cielo buscando entre las nubes un abrazo con los dioses. Allá  abajo, hacia el sur, Bentomiz se confunde con el mar y por entre valles y montañas, deja pasar luminosos destellos y brisas marinas que suavizan  su clima y embellecen su paisaje.
   Por centenarias acequias que desde la sierra bajan, corren bulliciosas y alegre las cristalinas  aguas que de sus entrañas brotan. Y a su paso, en su camino, cuecen el lino y el esparto, mueven  turbinas, molinos; llenan presas y albercas, para regar nuestros campos. Y Alimentan a las fuentes, en donde abreva el ganado y  aún nos muestran las huellas del ir y venir de cántaros en el pasado.
   Murmullo de agua que desde la sierra baja y por el subsuelo de sus estrechas calles corren por acequias soterradas, cantarinas y ruidosas.Olor de albahaca en rincones adornados con jardines y macetas, balcones floridos y los contrastes  de luces y sombras en tu amanecer, hacen   sentirse inmerso en un feliz paraíso de  dulce ensueño.


   Sedella, luminoso pueblo en la alta Axarquía, sobre unas lomas, luciendo siempre el  mejor de tus vestidos, el blanco. Aquel otro, el  negro, hace tiempo que es historia, triste historia de moriscos levantados y expulsados de sus tierras  para nunca más volver.

    Pueblo cargado de historia que  como princesa, duerme en antiguos libros a la espera de ser  despertada. Fue señorío,  realengo y villa fortificada,  que había que proteger por ser joya muy apreciada, que  limita al norte  con Alhama.


   Ese monte rocoso, que como torre o espadaña  a tus espaldas se eleva, fue en tiempos pasados, altiva  peana de un hermoso y amplio castillo, construido para tu defensa, y que se mantuvo erguido y arrogante durante los últimos siglos de tu oscuro Medievo. Torre del homenaje, lienzo de adarve, puerta grande con postigo, torre circular, nuevo lienzo con pretil y almenas…ésta era la magnífica  fachada sur de la fortaleza, contemplada desde la Villa. Por el norte, nuevos paramentos con sus torres, lo cerraban hacia la sierra. Sus alcaides: Hinestrosa, Fernández de Córdoba, Gabriel de Coalla y Melchor Pérez testimonian su remota existencia.

   Hoy Sedella te levantas  soñadora, añorando y con nostalgia, un pasado muy reciente  y quieres escenificar aquellas labores de trilla ante las familias, amigos y parientes. Y contentos de estar contigo, nos tienes aquí presentes.

   Después de la primavera cuando llegan los calores hay que recoger el fruto con gran trabajo y sudores. Hay que fregar los barriles, hay que limpiar los “atrojes”, hacer paseros… y otra muchas labores.

   En los campos, aquellos trigales verdes ya están secos. “Segaores” a segar que pronto las lluvias llegan y no se puede esperar. En cuadrillas, equipados con sus hoces, sus dediles, un sombrero, y el botijo en el sombrajo, cortan el trigo…por bajo.

   Presto el trigo engavillado y apilado en las garberas, guarda riguroso turno para ser trillado en las eras.

   Seis eras había en la Ermita, hoy sólo quedan dos. Siete, en la “Casa Pintá” y en el presente, ninguna. Una queda en completa soledad junto al castillo...por fortuna. 

   Se construyen estas eras en los espacios abiertos a los cuatro vientos: son necesarias las brisas de la tarde para cuando se aviente la  parva, pueda separarse el trigo de la paja. Y mientras se avienta el trigo y la cigarra canta en el olivo, se oyen canciones de trilla en lontananza:
        
“Tirititran tran tran...
          Que “paventar” trigo en la era,
          no hay cosa más natural,
          que “paventar” trigo en la era,
          ponerse de sur " pa" norte,
          según el aire que venga.
Tirititran,tran, tran, tran"...   

                                                               Manuel Castro.     

lunes, 6 de julio de 2015


LOS CAÑOS.

   Cuando el investigador, el arqueólogo o historiador   encuentra documentos en el que se describen objetos, edificios, restos arqueológico del pasado, encuentra los elementos con los que recomponer la historia de aquel pasado. Pues aquí tenemos descrito un testimonio del año 1572 que nos informa de cómo era la Fuente del Caño en la Sedella de la época. Este simple documento es suficiente para que  los caños sean considerados como monumento histórico.


Transcripción: Manuel Castro.

{Otra fuente con su pilar y dos caños con su alcubilla y con una alberca que está por bajo de ella y un naranjo, que dicha alberca es recogimiento del agua que sale de la dicha fuente, que con ella se riegan las hazas y los caquíes (bancales) que están por bajo de la dicha fuente y es abundosa en agua, que de ella se sustenta el lugar y los ganados y bestias la cual está junto a este lugar, camino de Canillas de Aceituno que se nombra fuente del Ayna...}
  
 Con este simple documento, hoy en día hubiese sido imposíble haber podido destruir la alberca que en él se cita.                                
   "Ayna" en árabe, significa fuente y probablemente tendría su nombre propio en árabe junto a "ayna" pero el escribano del documento no quiso complicarse la vida y con ello, nos hemos quedado sin él  para siempre. Sí que nos ha quedado por escrito el  de la otra fuente que se encontraba en el camino del Dayre. Se llamaba fuente del Dayre, Aina Dayre y tenía ésta un caño y su pilar, que también era abrevadero de los ganados.


La fuente Ayna...con la alberca cercada al fondo.

   El Dayre era el nombre del pago que hay detrás del castillo. Cuando llegan los cristianos lo cambian por el de Estanque San José. En esta época de 1572 perteneció a la Iglesia.
  Los apeadores señalan veinte fuentes en el municipio con abundante agua de ordinario, algunos pozos y cuatro albercas junto a los molinos de pan que hay junto a la sierra. Las dichas albercas se usaban para cocer el lino y el esparto.
                                                                                                                                                                                     Manuel Castro 

domingo, 22 de marzo de 2015

     En Manuel Castro... blog aparece un artículo sobre D. José Joaquín Granados y Gálvez que con fecha 28 de octubre del 2013 fue publicado en dicho blog. El artículo no es más que un  “corta y pega” encontrado en una de las obras del Ilustre Paisano, al que yo le añadí otros elementos,  lo modifiqué en la forma y lo completé en contenidos. Son muchas las personas, como recogen las estadísticas, que desde entonces visitan con frecuencia el blog. Son en conjunto 7.796 los lectores  que han entrado en el mismo y probablemente han tenido la paciencia de leerme. Muchos de ellos me han halagado con sus amables comentarios sobre lo allí encontrado. Otros se han puesto en contacto conmigo, con la finalidad de conocer a fondo algo más sobre los Gálvez de Sedella, emparentados con los de Macharaviaya.  De todas las entradas del blog, la que más entusiasmo ha generado es la etiquetada: La Baronía de los Gálvez. De lo dicho se infiere que D. José Joaquín, ha tenido una amplia difusión desde estas paginas y  en consecuencia sí que es conocido por bastante más gentes de lo que se pudiera pensar. Recientemente, tal vez en un intento de patrimonializar el conocimiento del Sr. Obispo, se viene afirmando desde otros medios de comunicación, lo novedoso del caso: ¡un pueblo que desconoce a su ilustre paisano!...no es esto cierto, lo conocemos muy bien. Lo que pasa es que Sedella nunca fue amiga de echarle incienso a sus dioses, ni tampoco de reivindicar la figura de aquellos ascendientes que, de alguna forma, se significaron en el pasado. Tenemos como ejemplo al Rv. P. Fray Antonio de Sedella muy querido en Nueva Olean y olvidado en su ciudad natal. Ello nos lleva a creer que nadie los conoce. Cosa incierta y que no se corresponde con la realidad. Pero somos demasiados los que lo conocemos y lo investigamos con todo el amor que sentimos por lo nuestro.
 En el camino hacia el conocimiento de la biografía de D. J.Granados encontré un texto, publicado por un historiador mejicano, de hace más de veinte años, Sergio Nicolás Gutiérrez Cruz. Con él mantuve una correspondencia, que terminó con una cita en el Archivo de Indias,en Sevilla, que  se había programado para el día 10/06/0014 y que finalmente no pudimos realizar. Estas fueron las razones:


Estimado Don Manuel:

      No hemos tenido suerte en este asunto de contactarnos en Sevilla. Con la llegada a Europa mi correo se bloqueó y tuve que abrir otro. No tenía a la mano su correo, y de esta forma no pude comunicarme con usted. Y para acabar de amolar las cosas, yo me fui de Sevilla precisamente el jueves. Tuve que adelantar el viaje un día para ir al Archivo Histórico Nacional en Madrid. Ahora, ya de regreso en México, me encuentro con su mensaje. Pues lamento que esto haya ocurrido. Tal vez la próxima vez resulte. Lo planeamos mejor. He estado tratando de averiguar sobre los datos que me pidió. Me respondió una investigadora que ha consultado en la catedral, pero no me comentó sobre las obras de Granados en sí. Le escribí y en eso me quedé. Voy a revisar a ver si en estas semanas que estuve ausente me contestó. Ya en ese caso, le pasaré a comentar a usted. Saludos cordiales 
Sergio Nicolás Gutiérrez Cruz


Así están las cosas y la investigación sigue abierta...a la
 espera de liberar tiempo para reemprenderla...
         
                       


                                                                   Manuel C. Gálvez

sábado, 7 de febrero de 2015

José J.Granados y Gálvez




¡Bienvenidos a
Granados, Sonora!

Fray José Joaquín Granados y Gálvez

      En la falda de la sierra Tejeda, entre el mar y la montaña y no muy lejos de la costa, se encuentra la villa de Sedella. Pueblo blanco y luminoso por la cal   espesa, que en  capas, cubre las paredes de sus casas.  Calles estrechas y empinadas  bajan con escalones, desde una superior que las enlazan, hacia un arroyo soterrado y rodeado de huertas.  A sus espaldas, elevadas cumbres escarpadas y orgullosas ascienden y  se juntan  con el cielo buscando, tal vez, a los dioses entre las nubes. En frente,  allá  abajo, se deja ver  el mar azul  por entre las montañas y arroyos  que hacia él caminan. 
Sedella-Malaga
 Los orígenes históricos de Sedella se pueden situar en el tiempo, entorno a la segunda mitad del siglo XIII. Se puede deducir esta hipótesis, a tenor del contexto histórico del Al-andaluz de esta época. Es en este momento del pasado mediaval cuando, al encontrarse el Reino Musulmán de Granada con excedentes de población, procedente de las zonas ocupadas por los reinos cristianos, ésta se instala en la  falda sur de la Penibética. De esta forma, tiene lugar necesariamente la aparición de  nuevos asentamientos que se extenderían desde la Serranía de Ronda hasta las Alpujarras granadinas. También fundamenta esta hipótesis el hecho de que es por estas fechas, cuando aparecen las torres mudéjares de las mezquitas de Salares, Áchez y Corumbela.
Hermosa la Iglesia de Granados
Hermosa la iglesia de Granados
Es en esta villa de la alta Axarquía malagueña, en Sedella, donde  nace en el año 1734 uno de los hijos más notable de la villa : José Joaquín Granados y Gálvez obispo, escritor  e historiador que ejercerá su misión pastoral durante la segunda mitad del siglo XVIII en el estado de Sonora.
     Se ubica Sonora al Noroeste de Méjico. En este estado federal, una pequeña ciudad llamada Granados limita al norte con Huásabas, al este con Bacadéhuachi, al sur con Divisaderos y al oeste con Moctezuma. Es uno de los pueblos más bellos de Sonora ya que cuenta con hermosos paisajes, de vegetación abundante, con cañones, cerros, montañas y corrientes de agua que nos transmiten paz y serenidad. Este pueblo fue fundado por la familia Durazo en 1823. Se llama Granados porque  así lo decidieron sus fundadores  en honor al obispo de Sonora, nacido en Sedella, Don José Joaquín Granados y Gálvez.                             

                                                                                                       Manuel Castro.          
      


viernes, 19 de diciembre de 2014

Cosas del pasado: Gerald Brenan
    
     Corría el año 1921, cuando un joven hispanista inglés, que acababa de participar en la Primera Guerra Mundial, después de pasar por Ventas de Huelma en la provincia de Granada, cruza los Picaricos camino de Sedella y llega a la dicha villa hacia la media noche. Busca posada donde tomar descanso después de su larga caminata a pie. Trae referencias de que en Sedella había una pensión bastante acomodada en donde, podría hacer un alto en el camino para recuperar fuerzas. Cuando llega, se encuentra con que ésta había cerrado sus puertas unos meses antes y tiene que alojarse en otra nueva que hacía poco tiempo, prestaba este servicio. 
     Cuenta el célebre hispanista que golpeó en la puerta ya avanzada la noche y le abrió una mujer vestida de negro y no de muy buen humor. Antes de irse a dormir la mujer le sirvió como cena dos huevos fritos en aceite rancio y después a descansar. Aquella noche no pegó ojo: se lo comieron las chinches y, por poco si a hombros lo sacan a la puerta. 
     Gerald Brenan, que es el hispanista protagonista de esta pequeña historia, ingles de nacimiento, buscaba un rincón bucólico y sosegado en donde, apartado del mundo, poder concentrarse en escribir sus historias, memorias y leyendas. Sedella podía haber sido el lugar en el que se podía haber establecido pero a D. Gerardo no le sedujo el paisaje del que dijo que, tenía poca vegetación y que sólo estaba poblado de higueras y almendros. No menciona a los olivos, lo que nos hace pensar que había pocos en este tiempo.  Así pues y por esta causa, el célebre escritor siguió su camino hacia el Este y se estableció en Yegen, un pueblecito de la Alpujarra granadina que lo acogió con cariño y en donde vivió durante seis años. Con posterioridad se instaló en Alhaurín en donde hemos tenido tiempo y ocasión de habernos entrevistado con D. Gerardo, como le llamaban los yegenses; pero esto no sucedio. Nos podría haber informado tal vez de, en dónde se encontraba la posada. Nos hubiese manifestado la impresión que le causó su visita a Sedella y asimismo nos hubiese hecho una crónica  sobre  la vida y sociedad de la Villa en los felices años veinte. No pudo ser, a nadie se le ocurrió visitarlo para hacerle una entrevista en su casa de Alhaurín y, como dice el refrán,  -a la fortuna la pintan calva- la diosa Fortuna pasa por delante de nosotros y si en ese momento no la agarras, una vez que pasa, ya no se le puede atrapar porque no tiene pelos por donde cogerla. Y Sedella perdió de esta forma una página de su reciente  pasado.
   Gerald Brenan muere en el año 1987 en Alhaurín el Grande a sus noventa y dos años.Sus restos, después de incinerados, se encuentran en el cementerio Inglés de Málaga. Con él, también muere un trocito de nuestra historia.